Un terminal de turnos se compra con presupuesto, instalación y mantenimiento; un cartel con código QR se cuelga mañana. La persona escanea el código en la entrada, elige su trámite y espera sentada o en la calle, porque el aviso le llega al teléfono y la pantalla de la sala anuncia su número en voz alta. Cada ventanilla recibe solo los trámites que atiende. El plan gratis cubre dos ventanillas, el quiosco de la entrada y la pantalla.
La gente llega una hora antes para asegurar el puesto, y hasta que cierran nadie sabe si le van a atender hoy. El primer conflicto del día pasa siempre en la puerta.
La persona espera la cola entera para oír «eso es en la otra ventanilla». Hay ventanillas paradas mientras la sala completa espera a la misma compañera.
Una torre con impresora se paga con presupuesto, concurso e instalación, y cuando llega ya hay que comprarle el rollo de papel. Mientras tanto, la cola sigue siendo una hoja en el mostrador.
La plantilla monta tres ventanillas, los trámites de entrega, recogida y consulta y la nota de qué documentos traer. Se hace en un minuto y no hay que instalar nada en ningún equipo.
La persona saca el turno en su teléfono, y el quiosco lo emite e imprime para quien no lleva móvil. El quiosco entra en el plan gratis.
Vale cualquier televisor con navegador, sin caja ni equipo aparte. La voz del navegador funciona en todos los planes; la voz del servidor, igual en cualquier pantalla, entra en el plan Business.
Cada trámite con su prefijo en el número, cada ventanilla con los suyos, y el operador solo pulsa «Siguiente». Pasar un turno a otra ventanilla mantiene el número y avisa a la persona. Plan Business.
Para esperar no hace falta ningún dato personal: el turno es un número y nadie se registra. El campo «Apellido» lo activas tú, solo una cuenta verificada puede pedirlo, y el archivo de las colas borradas no guarda datos personales.
La pantalla del turno se abre en el idioma de quien la mira, entre dieciséis disponibles, y la letra grande, el alto contraste y el estado leído por el lector de pantalla funcionan en todos los planes.
La atención abre y cierra por horario, la pausa y los festivos se marcan antes, y la cuota del día evita que alguien espere un trámite que hoy ya no da tiempo. Entra en el plan gratis.
Con la geozona activada la persona puede sacar turno mientras va de camino, pero no se la llama hasta que pulsa «Ya estoy aquí» dentro del radio, y mientras tanto su puesto se guarda. En el plan gratis.
Las sedes entran bajo la misma marca, con resumen por ventanilla y por persona, previsión de carga y exportación a Excel. Plan Business Pro.
Se paga por ventanillas, no por locales ni por visitantes, sin equipos ni cuota de instalación. Uno o dos mostradores funcionan gratis.
No, y ese es el camino principal: un cartel con el código QR en la entrada, cualquier pantalla con navegador para los números y el turno en el teléfono de cada uno. Si el papel hace falta, una tableta en la puerta hace de quiosco e imprime el turno en una impresora corriente, sin comprar un tótem ni pagar instalación. El quiosco entra en el plan gratis.
Las reglas cambian según el país: la Ley 1581 en Colombia, la nueva LFPDPPP mexicana de marzo de 2025, y el RGPD junto con la LOPDGDD en España. La forma más simple de cumplirlas es no recoger nada, y la cola funciona así por defecto: el turno es un número y nadie se registra. Si tu atención necesita el nombre o el teléfono, el campo lo activas tú, solo una cuenta verificada puede pedirlo, el dato se recoge con consentimiento y dura poco, y el archivo de las colas borradas no guarda datos personales.
Sí, y en cualquier plan: la pantalla del turno y el quiosco tienen un botón de accesibilidad con letra grande, alto contraste y el estado leído en voz alta, y funcionan con los lectores de pantalla del iPhone y de Android. Quien no lleva móvil saca el turno de papel en el quiosco o se lo pide al empleado del mostrador.
No. Todo funciona en el navegador: la pantalla del operador, la pantalla de la sala y el quiosco son direcciones web que se abren en el equipo, en un televisor o en una tableta. No hay servidor propio, ni instalación, ni licencia por puesto.
El empleado lo añade a la cola con un solo toque, y en la entrada basta con dejar una tableta haciendo de quiosco: la persona pulsa el botón, recibe su número y, si quiere, imprime el turno en papel. La pantalla dice el número en voz alta, así que nadie tiene que estar pendiente de un móvil. El quiosco entra en el plan gratis.
Para uno o dos mostradores está el plan gratis: hasta dos ventanillas por cuenta y dos empleados por cola, avisos por Telegram y notificación push del navegador, pantalla de turnos con llamada en voz alta, quiosco y estadística del día. El plan Business cuesta 45 € al mes por 10 ventanillas y añade servicios dirigidos a las ventanillas, citas por horario, identidad visual propia y analítica por periodo. El plan Business Pro cuesta 75 € al mes por 30 ventanillas: sin nuestro sello, exportación a Excel, previsión de carga, red de locales e integraciones. Las ventanillas de más se compran una a una, y se paga por ventanillas, no por locales ni por visitantes. Al crear la cuenta, el plan Business Pro queda activo 5 días y no pedimos tarjeta.
Gratis y sin registro. En un minuto tendrá un cartel QR listo y una pantalla de sala.
Crear la cola con la plantilla «Documentos»